lunes, 3 de marzo de 2008

El camino de las estrellas

El sol resplandeciente brillaba solemnemente en un cielo despejado… Mierda, pero qué es esto, ¿Madre, me ha toqueteado usted los papeles de la mesa? - ¡Sí! – dijo Madre como orgullosa por un trabajo bien hecho. Y el Narrador ya había metido la pata en su primer día de trabajo. Disculpen, comencemos de nuevo.

Llueve, ¡sí! Y mucho, llevaba tres días lloviendo, el cielo se mostraba encapotado, gris, y porque no decirlo, un tanto inalcanzable para el hombre de a pie. Era tíredes (nuevo día de la semana impuesto por el nuevo gobernador del mundo, Tiredoidal I. Se encontraba entre el miércoles y el jueves) del año 37 d.T. (no querréis que os explique de donde viene la T, ¿no?), y muy cerca de allí, sobre unos carcomidos raíles, pasaba un viejo tren. No viajaba mucha gente por esas vías, pero en el interior de un maltrecho vagón, se encontraban Techta y su curioso compañero de viaje Desceti, que era un tanto inocente, buena persona, pero bastante inocente, le faltaba conocer como era el mundo, pese a sus múltiples viajes en compañía de Techta, aún no había entendido la naturaleza del hombre, la avaricia, el odio… aaais era un caso perdido.

Estos dos aventureros andaban un poco perdidos, siguiendo, según Techta, su conejo blanco, ese que tal vez les lleve a un mundo de maravillas, a lo que para ella sería un gran tesoro, pero no una baratija de las que tantas han ido encontrando, sino uno que tenga muchos zafiros y rubíes incrustados, cuantas más piedras preciosas… mejor, y si después pudiera ir a una buena taberna a comer todo lo que el chef pudiera crear, ya estaría en el séptimo cielo, ese al que la gente dice que ha estado, pero que luego no recuerdan el camino. Lo malo es que se ha desviado bastante del camino, ya que con la lluvia intensa que cae estos días no ha podido seguir esas estrellas que brillan como polvillo de diamantes o, como dirían algunos, como grandes bolas de hidrógeno que arden a gran distancia. Pero claro hay gente que dice muchas tonterías. Por lo tanto no pueden seguir el mapa que compraron cuando pasaron por el pueblo Incertidumbre, en la sobrevalorada tienda del Ojo del Halcón.

- Entonces ¿hacia dónde dices que nos dirigimos? – dijo Desceti felizmente.

- No lo sé, en el próximo pueblo pararemos a cenar algo y a pasar la noche, seguro que mañana será un buen día y podremos seguir el dichoso mapa. – digo ella.

- ¡Ah! Perfecto, así podre hacer un poco de turismo por allí, y también podríamos ver las catedrales y…

- Alto ahí. – le paro ella en seco, antes de empezara a hacerse planes, excursiones e ideas varias que solo su mente podría imaginar. – ¿Tu sabes porque hemos empezado este viaje, no?

- La verdad es que no, en principio pensé que querías ir a comprar algo a la ciudad costera de La Concha Feliz, pero más tarde adiviné que lo que querías era darme una sorpresa y llevarme a ver un partido de los Lucky Strike, por eso no he dicho nada hasta ahora, no quería fastidiarte la sorpresa.

- …

- ¿Qué pasa? Ahora me dirás que no es cierto, y que vamos a ir vagando por el mundo en busca de tesoros efímeros que salen en mapas falsos creados por mentes perversas, jejeje.

- La verdad es que sí, voy a llevarte a un partido de los Lucky Strike, lo que pasa es que aún tardaremos un poco en llegar. – Ciertamente no sé si hubiera podido asimilar la verdad, y tampoco me gusta negarle la ilusión a la gente… si es feliz así.

Paso poco a poco el tiempo, y el tren cada cierto tiempo crujía estrepitosamente como una cadera vieja agachándose a recoger el periódico matutino. Y de repente entraron en el vagón dando un portazo unos hombres que vestían de terciopelo azul, desparramando por el aire las motas de polvo que invadían el tren y murmuraban quejándose por el brusco movimiento.

- ¡Identificación! – gritaron los tres hombres al unísono.

- ¿Qué pasa aquí? Un poco de tranquilidad. ¿Queréis romper esta viaja máquina? – les dijo ella un tanto preocupada. Mientras que Desceti sacaba las tarjetas identificadoras de los dos.

- Aquí tienen señores, espero que este todo bien. ¿Cuándo sirven la comida?

Rápidamente, el hombre más avispado de los tres arrancó las tarjetas de la mano de nuestro amigo y se pusieron a murmurar un rato.

- Señorita tendrá que acompañarnos a la capital de Tiretania por incumplir la ley 412 del castigo lúdico.

- ¿Qué?

- Señorita tendrá que acompañarnos a la capital de Tiretania por incumplir la ley 412 del castigo lúdico.

- Ya lo he oído, pero ¿Por qué se me acusa?

- Como dice la reciente normativa, nadie en esta galaxia puede tener un nombre que empiece por la letra T, como nuestro honorable gobernador. Así que será juzgada y sentenciada a participar en los juegos lúdicos de la temporada Otoño-Invierno, su amigo tendrá un descuento en la entrada del 30%, con derecho a palomitas parcialmente saladas, y a dos tercios del nuevo sabor refrescante de Tronic, la bebida con sabor a ciénaga.

- ¡Qué bien, por fin haremos algo divertido! – dijo Desceti ilusionado como un niño con un plato de chipirones fritos.

- ¿Qué? Esto va en serio… es una broma, ¿no? – dijo la joven aventurera que no daba crédito a lo que estaba pasando.

- Y tanto que es cierto, a no ser…

- A no ser ¿Qué?

- A no ser que quiera cambiarse el nombre por otro como: Pecha, Mecha, Lecha.

- O Leoclótida. – Se animó a decir uno de los hombres que estaba en silencio.

- Ni pensarlo, este nombre me lo pusieron mis padres por una famosa marca de cigarrillos y no pienso cambiarlo. Nunca. Llévenme donde sea no le tengo miedo a nada. – dijo sin pensar mientras los 3 hombres se la llevaban.


Ahí está ahora nuestra aventurera, en una celda junto su inseparable compañero que había ido a visitarla tras hacer turismo por la capital. ¿Qué les pasará a estos jóvenes intrépidos? ¿Conseguirá salirse con la suya el malvado gobernador? ¿Desceti podrá fotografiar todos los monumentos del lugar? ¿Tretcha acabará cediendo y cambiándose el nombre por Pechos Turgentes? ¿El Narrador continuará con su trabajo, o Madre nos narrara los acontecimientos la próxima vez? Todo esto y más nunca lo sabremos… o tal vez sí.

2 comentarios:

La musa embotellada dijo...

JAJAJA, me tronchao!!!

Vas mejorandote, esto parce mundo disco, con sus personajes locos, queremos mas aventuras de estos dos, jeje.

Almenos algo ligero para hoy, que a sido un dia durillo. Encima a sido el primer Domingo cojo desde que comenzamos, allá ará tres semanas, pareciamos unos jovenzuelos cuando empezamos a escribir...

Preparaos pa esta semana, que lo voy a poner complicaito, asi que empezad a hacer hueco en vuestras agendas...

Molt bona Javi!!

Vincent y su Burbuja dijo...

jajajaj sabia que cambiarias tu registro a la comedia, te lo intuia por tus comentarios xDDD

jajaja mola, solo faltaba que el otro equipo se llamase crema de wiskhy y asi tienes tus dos musas :P

cheeeeiii molt bona javi