domingo, 17 de febrero de 2008

La Musa Embotellada

Aquí me encuentro, otra noche más, despierta, sin ansias y sin nombre, cerrada, enclaustrada entre estas seis paredes… o mejor dicho, cristales, un ventanal que me une a lo que llaman mundo exterior.

Otra noche más en este verano ártico, aquí he visto pasar ya tres glaciaciones pero nada cambia, el calor de este habitáculo es infernal, y aún lo hace más intenso este líquido que llena el recinto…
Creo que ya hemos pasado los 50º…
No puedo más…
No sé cuantos siglos han pasado ya, pero mis dueños se cuentan por decenas.

He visto gente como salía de la pobreza, encontraba un camino, una ilusión, una libertad de espíritu y alma. Personas que mataron por tenerme, buscando en mí lo más recóndito de sus corazones, pero el pesar de su alma acababa sucumbiendo en desesperación y locura. Muchos son los que triunfaron, los que alcanzaron la fama, el dinero… la gloria. Pero siempre se repite la misma historia, al fin y al cabo así es la codicia humana, succiona todos los recursos, extrayendo hasta la última gota de bondad, para luego abandonar en busca de un nuevo mundo que destrozar…
Cuan mísera es esta existencia…
No quiero vivir más, no de esta forma…
He de encontrar a alguien que me saque de aquí…
Romper estas cadenas inmortales, en busca del placer del descanso eterno…
Dulce muerte inalcanzable…

Ni siquiera sé quién soy, he tenido mil nombres, Incienso de Insecto, Cáliz de la Sabiduría… pero el que más vuelve a repetirse por los tiempos de los tiempos es el de la leyenda de la Musa embotellada.

El líquido de mi interior, el humo incandescente que desprendo, la simple mirada de mis blancas pupilas, cada una evoca en mi portador una excitación de sus sentidos… pero lo que no llegan a comprender es que el espeso humo, el suave y ardiente brebaje y mi penetrante mirada me permite introducirme en lo más profundo de sus sueños para encontrar esa inspiración latente que todos y cada uno de ellos tiene en mayor o menor medida…

Un nuevo amo!! Por fin seré libre, ya tengo claro lo que tengo hacer, esta vez sí… Me miró fijamente a los ojos, voy a penetrar hasta el fondo de su alma para que me estrelle contundentemente contra el sue… Que esto!!! No comprendo nada, que me pasa, no tiene alma… me asfixio, necesito alimentarme de su inspiración… me tiem… me tiembla el cuerpo… este es el sabor de la muerte… ya no veo nada… no quiero morir, quiero saber quién eres… por favor… no sé porque trataba de hablar si no podía articular palabra……ya no pu ya no puedo más……

En ese momento morí, por fin pude descansar en paz. Comprendí que aquella persona en realidad era yo antes de que un insecto me arrebatara el alma, convirtiéndome en lo que durante tanto tiempo he sufrido ser.

3 comentarios:

Vincent y su Burbuja dijo...

Javier, anonadado me encuentro en este éxtasis de palabras!

Jojojo ahora me siento como el peor de los 3 v_V la próxima me espero el último a acabar el relato!

La musa embotellada dijo...

Que me estais contando, si yo pensaba que el peor era yo...y con lo que me a costao...

Molt bona JAVI!! (besada de dedo).

Una historia mas desde esa musa tuya que es el tren.

El insecto dijo...

Pero si la peor es la mia esta claro, en el tren acabas escribiendo cosas q luego no comprendes pq mira q se mueve asi tengo la cabeza de aguada y la desmiembro de esta forma.